Pensamos, si el ruido nos deja, y luego actuamos

21/07/2021

El Colegio de Arquitectos de Cataluña (Coac) organizó el pasado martes 20 de julio un debate sobre el futuro del aeropuerto. El acto sufrió ciertos imprevistos y es que en las dos horas que duró, una treintena de vuelos pasaron por la zona, haciendo visible y demostrando la gravedad del asunto. Se celebró en terrenos de la Ricarda, uno de los espacios cercanos que más puede sufrir las consecuencias de esta ampliación, y asistieron un grupo de pensadores del espacio público, la arquitectura y el medio ambiente.

Sin pausa pero sin prisa

La conclusión más potente que se extrae de este encuentro es que no hay que tener prisa. Aena pretende a finales de verano tener el proyecto encaminado y ponerse manos a la obra, pero no se da cuenta (o no quiere darse cuenta) que hay muchas más cosas a tener en cuenta, que necesitan más tiempo para ser repensadas y para tomar una decisión que lo tenga todo en cuenta. «Tenemos que salir del marco mental en que nos ha colocado Aena, el de pensar que tenemos que decidir ya mismo», ha dicho Miquel Puig, concejal del Ayuntamiento de Barcelona y experto en materia aeroportuaria.

Ha quedado bastante claro, al menos en la reunión, que el futuro de El Prat es la contención e, incluso, el decrecimiento.

De todos modos, tenemos que saber ver que la utilización de la pista larga que ha citado Puig, no es una solución. Ésta, como ya se sabe, afectaría muchísimo a los vecinos de los municipios cercanos, sobre todo de Castelldefels y Gavà, debido a la contaminación acústica. Es muy importante la preservación del medio ambiente, pero también la salud de los vecinos, no nos podemos olvidar!

Podríamos decir, en cierto modo, que el aeropuerto del Prat ya es un ‘hub’, que ya acoge a muchos pasajeros y que tiene grandes accesos. ¿Es realmente necesario hacerlo más grande? Y más pensando en las graves consecuencias que puede causar esta modificación. ¿Compensa, dañar el medio ambiente, y la salud de los vecinos? La respuesta es no.