Ampliación aeropuerto: ni saludable, ni sostenible

23/07/2021

Con la progresiva normalización de la vida post pandemia se retoma la vida económica y social. Reaparecen debates sobre ideas y proyectos.

Entre estos, y con una inusitada insistencia, la prensa refleja el debate que los sectores supuestamente dinamizadores de la economía catalana han aflorado de nuevo sobre la necesidad, al parecer muy urgente, de ampliar el aeropuerto de Barcelona. Artículos, debates, conferencias, pronunciamientos… todos en una misma dirección: O se amplía una de las pistas del aeropuerto y se aumentan el número de operaciones con el consiguiente quebranto del espacio ambiental protegido o se intensifican los sobrevuelos y se aplican las configuraciones más agresivas (que antes del confinamiento ya eran cada minuto) sobre los ciudadanos de las zonas colindantes. Como si la salud de estos ciudadanos fuera materia de canje para consumar una operación económica y como si cualquiera de las alternativas no causara daños en la salud de la población más o menos cercana. 

El largo confinamiento y su penosidad para todos los ciudadanos nos ha permitido entender que entre las causas que explican la rápida diseminación del coronavirus, está la intensa movilidad de la población y mercancías, y la desaparición rápida de las diversas barreras ecológicas que nos protegían de los saltos del virus entre especies. 

Una buena parte de la sociedad por suerte ha comprendido que el compromiso con el medio ambiente no solo significa una mejora directa en la salud y el bienestar por la reducción de la contaminación y su efecto inmediato sobre la salud de los adultos y niños, sino que hemos comprendido que, a medio y largo plazo, su ausencia, compromete la misma conservación de la especie.

Toda Europa y nuestro país y ciudades con ella han comprometido esfuerzos importantes en la conservación del medio y se han emprendido iniciativas en todo el mundo que tienden a reducir emisiones, empezando por el impacto de los combustibles fósiles, promoviendo por todos los medios una movilidad más equilibrada y limitada. Los propios hospitales de la ciudad de Barcelona se están fijando ambiciosas metas de descarbonización en los próximos 10 años. Sin ir más lejos, buena parte de los fondos Next generation tienen este objetivo y esa exigencia. 

En los debates que mencionábamos al inicio de este escrito, se ha dado voz a eminentes catedráticos, asociaciones económicas y empresariales, políticos con mando, directivos de empresas aeroportuarias… pero muy pocos casos,  a pesar de que serán los que principalmente sufrirán los efectos , a los habitantes expuestos que sufren mayores riesgos de enfermedad cardiovascular  con mayor incremento de ingresos hospitalarios en las zonas expuestas, según,  (British Medical Journal 2013)  muertes por infarto ( European heart journal 2020) , sufren trastornos importantes del sueño y uso de medicamentos para dormir  Ocupational and Envionmental Medicine 2004) o el enlentecimiento del aprendizaje de los niños (Lancet 2005) , entre otros problemas expuestos en artículos científicos serios en las mencionadas y otras  revistas acreditadas. 

Estos ciudadanos suelen reducirse, cuando se alude a ellos, a los ciudadanos del Prat o de Gavà, pero también están intensamente afectados los de Castelldefels, Viladecans y los de territorios en un radio de 15/20 kilómetros del aeropuerto como un reciente trabajo de la Universidad Autónoma de Barcelona nos ha venido a acreditar (Grendy Santiago Huacón Cabrera y Jordi Perdiguero 2020). 

Acallar estas verdades avaladas científicamente no parece la mejor manera de tener un debate social maduro.

No se trata de eliminar el aeropuerto, se trata de darle una dimensión que haga posible su convivencia en un espacio intensamente habitado y su gestión considere además del lucro económico, la poco tangible pero necesaria protección de la salud de las personas.

Ciertamente, hemos aprendido poco de la epidemia….

Josep Velasco. 

President

PROU SOROLL 

Plataforma Contra el Soroll y la Agresió Química dels Avions.